El atleta practica deporte o ejercicio físico para alcanzar un alto nivel de rendimiento y lograr el premio. Sus resultados dependen de la dedicación, la nutrición, el entrenamiento riguroso, desarrollo de habilidades físicas y mentales, además de una fuerte motivación; si se queda tirado en la cama, mientras los demás hacen sus rutinas deportivas, seguramente no logrará la meta.
Pasa lo mismo con la vida de oración. Es necesario abrir el corazón a Dios, poner en Él nuestra total confianza, correr, esforzarse, abandonar el pecado, vivir los sacramentos, para alcanzar las metas espirituales que deseamos para nuestras vidas, y si leemos 1 Corintios 9, 24 – 25, nos damos cuenta que, Pablo nos pide generosidad en la oración, avanzar en la fe.
Por ello la Maratón de Oración con Ofrenda de Amor es una excelente oportunidad para entregar al Señor nuestras peticiones, crecer en la fe y poner en Él nuestra confianza, sabiendo que jamás nos abandona. Tras tus intenciones de oración a la calle 16 # 6 – 53.