“Por fortuna Santa Marta vuelve a respirar tranquilidad. Lo vivido dejó preocupación, dolor e incertidumbre en muchas familias, comerciantes y trabajadores, no debemos minimizarlo ni olvidarlo”, cuenta una oyente de Voces 89.4 F.M., después de vivir días de incertidumbre y encierro.
Nuevamente se abrieron casas que estaban cerradas y sus moradores salieron a barrer el frente de la puerta, se acabaron los panfletos amenazantes que circulaban por redes sociales. Subieron las esteras de los negocios. Ya hasta se notan busetas y taxis en sus recorridos tradicionales, de Aeropuerto a Bonda, Avenida El Libertador, El Yucal y otros rincones samarios.
La tranquilidad no puede ser solamente una pausa: debe convertirse en una condición permanente para vivir, trabajar, estudiar y disfrutar nuestra ciudad. Que lo ocurrido sirva para fortalecer la seguridad, el diálogo y la presencia institucional. De esta forma ningún samario volverá a encerrarse en su propia casa por miedo.
Sus momentos difíciles no borran su historia, su gente ni su capacidad de levantarse. Según algunos analistas políticos que participan en la programación: “Hoy toca recuperar la confianza, cuidar la ciudad y mirar hacia adelante con esperanza. Salgamos ahora a contemplar el sol y la luna, a disfrutar sus playas, a comer en el restaurante preferido, a hacer negocios y a trabajar para ganar el pan diario”.
