La probabilidad de que se instaure este fenómeno climático aumentó drásticamente del 62% al 82% para el trimestre mayo-junio-julio de 2026, y los modelos proyectan una consolidación del 96% hacia finales de año, con una intensidad entre fuerte y muy fuerte.
Ante este escenario, y siguiendo las alertas del IDEAM, el Ministerio de Ambiente y la Circular 028 de 2026 de la UNGRD, en CORPAMAG mantenemos un monitoreo en la Ciénaga Grande de Santa Marta.
La temporada seca redujo el nivel del río, impidiendo el ingreso de agua por gravedad hacia los caños de Remolino. Esto pasa porque el flujo depende de una diferencia de altura entre el río y los caños, conocida como “gradiente hidráulico”. Al estar el río bajo, no se genera este flujo de manera natural. Aunque es un comportamiento normal dentro de la dinámica río-ciénaga que se restablece con las lluvias, la situación actual es mayor que en otras épocas.
Lo que nos dice la historia (1980–2026).
Analizamos las curvas de niveles diarios de los últimos 45 años en los caños El Salado y El Burro. Los datos de este 2026 muestran una tendencia descendente cercana a los mínimos históricos de las últimas cuatro décadas. De continuar así, se reducirá la entrada natural de agua, afectando directamente a fincas, parcelas y usuarios de todo el sistema.
Es clave aclarar que las compuertas en los caños cumplen una función de regulación hidráulica complementaria y no sustituyen el comportamiento del río. Están diseñadas para controlar el intercambio de agua en situaciones específicas (como mitigar crecientes). Por lo tanto, el ingreso de agua depende 100% de las variaciones naturales del Río Magdalena y no de la apertura o cierre de las compuertas.
